El pasado 14 de octubre de 2025, ante la puerta del Centro Cultural Casa de Postas de El Cuervo de Sevilla, se celebró una Vigilia Poética en recuerdo del poeta local Luis Sánchez García, organizada por el Ateneo Cultural Andaluz Arbonaida. Este artículo quiere ser testimonio gráfico y escrito de aquel emotivo homenaje.
El acto comenzó con las palabras del presidente del Ateneo, Antonio Amarillo Ramírez, quien abrió la ceremonia con una reflexión sobre la figura y el legado del poeta.
Acto seguido, Gonzalo Amarillo Ruiz tomó la palabra para leer su escrito «Elegía al poeta que quiso ser tiempo», una pieza concebida especialmente para la ocasión.
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Elegía al poeta que quiso ser tiempo****Ha caído ya la noche, Luis. La primera de tu ausencia, de este instante en el que, todavía en la incredulidad de tu partida, te sabemos “al otro extremo del todo, siendo sin existir totalmente, abocado a una dimensión que no te reconoce”. Palabras estas últimas que brotaron del propio vientre de tu pluma, siempre fértil y preñada de luz, para convencernos de que “cada ser inventa su propio tiempo, eligiendo las palabras que le son afines, configurando con ellas una patria insondable”.****No sentiste más patria que la poesía, esa Arcadia infinita, único lugar posible donde sentirte libre de ataduras y sometimientos. Ni tuviste más continente que el terruño que tus manos labraron, crudo teatro en el que tu propia carne era lacerada por los dolores de los jornaleros andaluces, esos que tatuaron en tu espíritu una conciencia de clase inquebrantable que después, a través de tu creación poética, exhalabas para entregar al mundo un testamento inmensamente humano. Día tras día, poema a poema, como quien se enfrente una y otra vez a la derrota consecutiva e irremisible.****Poeta del sol y la lluvia, de la esperanza de cosechas prósperas, de la espalda encorvada por culpa del jornal, de la dignidad arraigada y palpitante que enarbolaste hasta el fin de tus días.****Poeta sin remisión, cantor del amor y el desamor, de la soledad aniquilante, de la infancia prestada sin consentimiento, de la familia que fue tu universo todo, de la realidad más cotidiana. Poeta que escribía para respirar hundiendo las manos en las profundidades, como árbol centenario que sostiene su cuerpo de gigante sobre raíces que muy pocos alcanzan a ver. Poeta de El Cuervo de su gente, a quien se entregó en cuerpo y alma, haciendo de su obra la mejor cronista de cuanto nos ha ido aconteciendo con el devenir de los años. Poeta de los débiles, de los vulnerables, de los parias de esta tierra. Poeta, sí… poeta, porque así te hizo la vida.****Luis fue un ser de luz que irradiaba y envolvía a cuantos a él se acercaban. En el prefacio de su libro “Lo inefable del tiempo”, Luis escribió: “este tiempo que os entrego ya no me pertenece, se me fue de las manos cuando intentaba agarrarlo. Es la explicación más allá de lo que vivo y me mantiene vivo. Es el único tiempo del que dispongo y busco siempre, es el que puedo daros sin temor a perder el mío”. Y nos regalaste tu tiempo.****Nos abriste la puerta a tu mundo interior, ese único universo en el que eras tú y te reconocías. Nos dejaste atravesar el umbral que llevaba hasta el niño que nunca quiso dejar de serlo, el que anhelaba en el patio de su casa a que la brisa ligera le trajera los rumores de la escuela a la que apenas fue. Y llenaste tus zapatos con el polvo de nuestra trinchera, ésa desde la que tantas veces hemos pedido tierra, libertad, dignidad y Memoria.Memoria, Luis. La tuya, que es la que hoy nos convoca. La memoria que una vez definiste como “un profeta con la mirada vuelta hacia atrás”. Así te siento y te visualizo hoy, amigo mío. Más después de desenterrar esta misma tarde, de entre el caos de un viejo container que hoy en día custodia las reliquias de este Ateneo otrora repletas de huellas calientes, acosado y acorralado por el sectarismo más irracional y abandonado a su suerte, aquel poema que dedicaste a este humilde colectivo en la luminosa jornada en que inauguramos nuestra primera biblioteca y que así, como premonición, decía:“La Memoria se construye despacio,es lo único que se tienese construye despacio porque sé que algún díaaunque no esté, habitaré esta casa,así sea por un instanteporque en estas paredes**escucharéis mi voz aunque no esté presente”.****Luis, sabes bien que hoy no tenemos un techo bajo el que refugiarnos, ni paredes entre las que seguir persiguiendo la utopía. Pero tenemos Memoria porque, al igual que tu poesía, estamos hechos de ella. Y los edificios levantados sobre la Memoria jamás se derrumban aunque sobre ellos se ciernan el fuego y la metralla. Mientras esta casa sin puertas resista en pie, la memoria de Luis Sánchez García serán parte de los cimientos que la sostengan. No sucumbiremos al desaliento ni al olvido.**Gracias por todo y por tanto, querido Luis. La muerte es la consecuencia inmediata de la vida y equivalencia de lo que es el llanto a la risa: la paradoja que en última instancia le otorga su sentido intrínseco. Tú te has ido para no marcharte jamás. Los que aquí proseguimos por tiempo finito nos sentimos tranquilos, orgullosos de haber hecho lo correcto al contribuir a reclamar tu presencia en el cosmos de las personas ilustres que ha parido esta tierra y que no son aquellas que se vanaglorian del poder, del dinero o de la fama y tampoco quienes reciben honores y lisonjas embadurnadas de hipocresía. Los seres verdaderamente trascendentes sois aquellos que, desde la singularidad, el compromiso, la entrega, la valentía, la belleza y el altruismo, habéis trazado desde el anonimato la senda que hemos de continuar, la verea que conduce a otros mundos posibles, necesariamente mejores. Aquellos que, sin pretenderlo, os habéis ganado el derecho a la posteridad, la llave del Parnaso. ¿Acaso no es eso la utopía?****El Cuervo está en deuda eterna contigo, Luis. Probablemente la inmensa mayoría de su población no sea consciente y ni siquiera le interese. Aún así… resistiremos. Huérfanos de tu palabra venidera, pero sedientos de todo lo que nos has dejado. Por ti, por todo lo que has supuesto: faro en la penumbra, símbolo en el vacío, espejo en el que se seguirá dibujando tu perfil de ser profundamente humano.**Vuela alto, Luis. Buen viaje. Dale un abrazo de nuestra parte al Mojiconero y a mi amigo Tolosabe. Ah, y llévate libros para Andresillo El Pavero, que ya te espera a las puertas de noviembre. Nos vemos pronto en nuestra Arcadia.
Águeda Sánchez Mingorance y Francisco Javier Luengo Gutiérrez interpretaron el Adagio de Albinoni en un dúo de violines.
A continuación, Miram Salas Villanueva ofreció su lectura.
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Buenas tardes a todos y a todas.****Mi nombre es Miriam y formo parte del cuerpo docente del CEPER Miguel Hernández. Y hoy me gustaría compartir con su familia, amigos y allegados unas palabras en recuerdo a Luís Sánchez García. Luís, aunque no tuve la suerte de conocerte personalmente, tu nombre y tu poesía ya forman parte del aire del CEPER Miguel Hernández. Había oído hablar de ti, de tu amor por la poesía, de tu forma de mirar la vida con sensibilidad y hondura, y de esa capacidad de hacer belleza en lo cotidiano. Por eso me atreví a incluir en el Proyecto de Trabajo una actividad contigo con el propósito de invitarte al centro para que compartieras con el alumnado de Formación Básica no solo tus poemas sino también tu forma de entender el mundo a través de las palabras. No pudimos hacerlo a tiempo, pero te garantizo que tu presencia trascenderá la ausencia y se quedará entre nosotros.****Las personas como tú no mueren del todo. Se quedan en los corazones que despiertan, en las mentes que ayudan a mirar la realidad desde otra luz. La poesía es, en esencia, una forma de educación: enseña a sentir, a pensar y a mirar con ojos nuevos. Y tú, Luís, desde tus versos seguirás educando. Has dejado aquí el legado más importante: las palabras no solo son herramientas de comunicación sino semillas de humanidad.****En el CEPER Miguel Hernández creemos que la educación de adultos también pasa por eso: por aprender a escuchar la voz interior, por descubrir que la poesía no pertenece a los libros lejanos, sino a la vida propia que vivimos. Y tú representabas esa unión entre cultura y pueblo, entre reflexión y pensamiento.****Gracias, Luís, por dejarnos tu legado. Por recordarnos que la palabra es memoria, consuelo y esperanza. Que escribir es una forma de permanecer. Y que mientras haya alguien que lea tus versos, tú seguirás hablando con nosotros, desde el lugar sereno donde habitan los poetas verdaderos.
Después intervino María Luisa Gómez López, quien recitó el poema «Compañera» de Luis Sánchez, devolviendo al acto la palabra viva del propio autor.
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**Compañera****Han crecido tanto los álamos,**mi vida,**que el pájaro matutino sufre de vértigo,la sombra se ha perpetuado en el espejoy las hojas apenas llegan al suelo.****En todo lo que toco respiras,mi vida,sé que estás observándome, desde la tierra calladamusitando afanes, esplendorde lilas varadas con un dolor profundo.**Te siento tan cerca de mí,mi vida,que en mi alegría convido a turrón del duroal podenco desdentado, corro en busca del indiciodemoledor y tu distancia.****Te amo cada minuto del día,**mi vida,tanto que me duele y agota, perseveroen el área que es tu cintura de azafrán,**medro en la rama de tu singladura,en el vahído de la fruta sepultaday aligero a los niños de su pereza,en todo lo que vivo estás, en todolo que muero te encuentro.****Luis Sánchez García
La siguiente intervención correspondió a Petra Barragán, que antes de leer su texto recordó su relación de amistad y apoyo mutuo con Luis. Su lectura estuvo dedicada al segundo poemario del autor, Lo inefable del tiempo.
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Yo quiero ser tu nueva primavera, y quiero ser la rosa y el clavel, yo quiero ser lo inefable del tiempo.****Y pasear por Encinilla Miconesa lomos de un caballoy cuando estén encendidos los granados**quiero esperar a ese hombre de campo y compartir el pan de su capacho.****Yo quiero ser su compañera,**y apenas en un siglo,yo quiero ser sonido voz y cantoy para ti mi canto,y cuanto estén ya lejos los confinesquiero ser y saber la castañera,**y quiero ser ese bello ángel de la guardia,**y quiero ser tu nueva primavera,**y quiero ser, lo inefable del tiempo.
Finalmente, Concepción Mingorance participó en representación de Fernando Amarillo, quien no pudo asistir y envió una dedicatoria cargada de afecto y buenos deseos para el poeta.
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Que los caminos se abran a tu encuentro, **que el viento sople siempre a tu espalda, **que el sol brille templado sobre tu rostro, **que la lluvia caiga suave sobre tus campos, **y que hasta que volvamos a encontrarnos la libertad te lleve de su mano.
El acto concluyó con unas palabras de Antonio Amarillo Ramírez quien recordó que Luis Sánchez García es ya memoria y legado para nuestro pueblo, una presencia que permanece en sus versos y en quienes lo conocieron.
Acompañamos la transcripción con la grabación íntegra del acto, disculpándonos de antemano por la calidad irregular del sonido.